Sunday, December 24, 2006

Tenía la sensación de que quien tocaba sabía que la música guardaba un tesoro y se esforzaba, afanaba y preocupaba por él como si se tratara de su propia vida (...) pero desde muy niño he comprendido instintivamente esta expresión del alma y he sentido siempre la música como la cosa más natural en mí...

("Demian", H. Hesse)
Arrancar la meta vital que se oculta oscuramente en mi interior y plasmarla ante mis ojos, como lo hacen todos aquellos que saben perfectamente lo que van a ser...

("Demian", H. Hesse)
Lo que se desea con bastante fuerza, se consigue.

("Demian", H. Hesse)
Es bueno tener conciencia de que en nosotros hay algo que lo sabe todo.

("Demian", H. Hesse)
Cuanto más solitario y extraño me sentía en aquella compañía, más trabajo me costaba separarme de ella.

("Demian", H. Hesse)
Tenía un aspecto totalmente diferente al acostumbrado; algo que yo desconocía irradiaba de él y le rodeaba. Creí que tenía cerrados los ojos, pero luego vi que los mantenía abiertos; estaban fijos, no miraban, no veían. Estaban dirigidos hacia dentro, hacia una remota lejanía. Demian estaba completamente inmóvil y parecía que no respiraba; su boca parecía como esculpida en madera o mármol, su rostro pálido, de una palidez uniforme, era como de piedra, y sólo su pelo castaño tenía vida. Sus manos descansaban delante de él, sobre el pupitre, inertes y quietas como objetos, como piedras o frutas, pálidas e inmóviles; pero no blandamente sino como firme y segura protección de una intensa y oculta vida. (...) "Ahora se ha sumergido del todo en sí mismo"

("Demian", H. Hesse)
Se venera a Dios como padre de la vida, negando al mismo tiempo la vida sexual, sobre la que se basa la vida misma, declarándola diabólica y pecaminosa (...) Opino que deberíamos santificar y venerar al mundo en su totalidad, no sólo a esa mitad oficial, separada artificialmente. Por lo tanto, deberíamos tener un culto al demonio junto al culto divino. Sería lo justo. O si no, habría que crear un dios que integrara en sí al diablo y ante el que no tuviéramos que cerrar los ojos cuando suceden las cosas más naturales de la vida.

("Demian", H. Hesse)